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Federico Arreola y su repugnante periodismo
28,Enero 2010, 11:57 pm
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Federico Arreola miente. Es su negocio. Si consideraciones como la verdad, la ética o la decencia se interponen en la rentabilidad de lo que hace, se deshace de ellos. Desde los distintos espacios que ha ocupado en los medios ha elogiado a los poderosos en turno y ha puesto su pluma al servicio de muchos porque como él mismo admitió después de entregarle a Marta Sahagún la cabeza del director de Milenio Diario, Raymundo Riva Palacio, se arrastra para vender publicidad (Milenio, 2 e febrero de 2002).
Cuando Andrés Manuel López Obrador despuntaba en las encuestas de cara a la elección presidencial de 2006, Arreola vio la suya y comenzó a encontrar en él las mismas cualidades de estadista, el liderazgo y la austeridad que en su momento decía reconocer en Carlos Salinas, Vicente Fox y Ernesto Zedillo respectivamente. Pese a la derrota, al regiomontano le ha ido bien: tras haber sido echado de Milenio, capturó para sus intereses el blog conocido como el Sendero del Peje, que millones de lopezobradoristas usaban para descargar su frustración y lo volvió un sitio de noticias del cual es director; se hizo también en director del semanario El Chamuco y más recientemente estableció un convenio con La Jornada para distribuir en México el diario español Público.
El pasado 19 de diciembre, después del enfrentamiento con la Armada en el que fue asesinado el narcotraficante Arturo Beltrán Leya, Arreola escribió que con la exhibición del cuerpo ensangrentado y cubierto de billetes, el gobierno federal se había colocado al nivel de las mafias del narcotráfico: “Por brutal, cruel y delincuente que haya sido en vida, Arturo Beltrán Leyva no merecía ser exhibido de esa forma. Los derechos humanos de todos deben ser respetados. Si el gobierno no lo hace, pobre gobierno. Miserable gobierno”.
Su doble estándar asomó de nueva cuenta la mañana del pasado lunes 25 cuando Salvador Cabañas, jugador del club de futbol América, fue baleado en un bar del sur de la ciudad. Lejos de lo que el sujeto escribió en su columna del martes, su sitio en internet SDP Noticias no publicó “la noticia de que Salvador Cabañas había sido agredido en el Bar Bar”. No. Contra la ética más elemental y sin respeto por la persona y sus familiares, publicó como noticia un vergonzoso rumor que daba por muerto al futbolista, con una fotografía de la agencia Cuartoscuro (que hoy se asegura fue tomada por un paramédico que la vendió en miles de pesos) que mostraba a éste tendido en el piso, sangrante después de haber recibido un disparo en la cabeza.
Aunque semanas antes había calificado de miserable la publicación de una fotografía similar, Arreola defendió esta vez el valor periodístico de la imagen, la cual cambió horas después cuando el nivel de indignación entre los lectores había crecido en una proporción que ni siquiera él imaginaba. Más aún, aunque intentó responsabilizar al sitio Medio Tiempo de la información sobre la muerte de Cabañas, lo cierto es que su medio había difundido el rumor al menos tres horas antes.
Su interés, pues, no es la información. Arreola usa la fachada de periodista para trabar alianzas, obtener beneficios económicos y cobrar facturas. Como puede leerse en su columna, lo importante es la influencia, los cientos de miles de visitas a la página, lo que dicen los certificadores de internet, sin importar a quien se dañe. Hoy, desmemoriado, defiende el profesionalismo de los medios que deciden hacer pública una fotografía agraviante, cuando antes hablaba de derechos humanos y respeto. Miserable, eso es.


Twitter y la columna de Inés Sainz
28,Enero 2010, 7:23 pm
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Hace algún tiempo, el escritor Guillermo Sheridan puso al descubierto cómo la escritora Guadalupe Loaeza había firmado y entregado al diario Reforma dos textos que estaban lejos de haber sido escritos por ella. Un poco después, el monero Hernández evidenció que los autores del libro Televisa presenta habían copiado descaradamente el trabajo de Mark Seliger, sin darle ningún crédito al artista… En aquel entonces escribí que la vergüenza más grande de estas personas no es el haber sido descubiertos, sino creer que viven en una aldea donde nadie lee, nadie viaja y nadie puede simplemente navegar curiosamente por internet y encontrar la fuente original de donde han tomado lo que ellos luego presentan como original.
En septiembre del año pasado,
El Universal incorporó a su equipo de colaboradores a Inés Sainz, una modelo y conductora de un programa en TV Azteca, a quien se le dio una columna semanal especializada en deportes, la cual se publica excepcionalmente acompañada de una fotogalería. Sainz no se circunscribe a temas locales; habla de futbol europeo, analiza las posibilidades de los equipos de la NFL y, por supuesto, genera suspicacias.

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El general que Fox entregó

Milenio Semanal, 17 de enero de 2010
Es mayo de 2007. Ha llovido toda la madrugada. Pasan de las nueve, pero una fina llovizna continúa cayendo terca. La Puerta 8 del Campo Militar Número Uno se abre camino a la populosa zona de El Molinito, a unos minutos del Toreo de Cuatro Caminos, en Naucalpan, que al cabo de un par de años desaparecerá. La reja es apenas custodiada por un par de soldados que soportan el mal clima con una capa impermeable y que se limitan a señalar la mesa que se instala jueves y domingo a unos cien metros de esa entrada.
Ahí cuatro militares se encargan de hacer un primer registro a quienes pretenden entrar, cotejan la credencial de elector con la lista de visitantes que los detenidos en la prisión militar deben pasar semanalmente para poder acceder al privilegio e indagan sobre la relación entre la visita y el preso. Están prohibidos los teléfonos celulares, cualquier grabadora, cámara y cualquier cosa que permita registrar impresiones del lugar.
La prisión se encuentra en el centro del Campo Militar y a ella sólo se llega en un autobús que hace un recorrido de diez minutos por la zona habitacional, los almacenes generales, el batallón de Transportes.
A espaldas del área de Juzgados, la parte visible del lugar, está la cárcel. Se entra a ella por un costado, vía un grueso y enorme portón metálico verde claro, donde un nuevo grupo de soldados de bajo rango, armados, vuelven a hacer las mismas preguntas para verificar la identidad del visitante.
Pero aún no es todo, antes hay que desnudarse, poner la ropa en manos de un vigilante que hurga en los bolsillos y aun bajo las plantillas de los zapatos en busca de objetos y sustancias prohibidas. Sólo entonces, uno puede pasar una primera reja de barrotes que conduce al locutorio y, más allá, al enorme patio y las áreas comunes, cuyos límites están trazados por malla ciclónica. (más…)



Caso Beltrán Leyva: los medios del DF no son invulnerables
19,Diciembre 2009, 3:05 pm
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Cuando el pasado jueves 17 La Jornada salió a las calles con una primera plana que enunciaba “Cazó la Marina a Beltrán Leyva, El jefe de jefes“, el titular parecía inadecuado, debatible al menos en términos periodísticos. El operativo en el que había resultado muerto Alfredo Beltrán tenía las trazas de un enfrentamiento en el que el líder de una de las organizaciones más importantes de tráfico de drogas del país se había negado a rendirse y había sido abatido como resultado de su decision.
Las imágenes que este viernes aparecieron en la primera plana de varios medios de circulación nacional y de la capital preocupan en varios sentidos. Una de ellas, particularmente cruda, publicada por Reforma y El Universal y desplegada a toda plana en sus versiones populares Metro y El Gráfico, respectivamente, muestra al llamado Jefe de jefes tendido en el piso con los pantalones abajo y cubierto con billetes ensangrentados, exhibido como un trofeo o (legitimando lo publicado por La Jornada un día antes) un auténtico premio de caza.
La acción, atribuida a los elementos de la Armada que le dieron muerte al capo, evidencia una intención de profanar el cadáver, ya sea para afrentar al líder del cártel o, como también se ha sugerido, para enviar un mensaje interesado a alguien.
En cualquiera de los dos casos, los medios se vueven cómplices de un juego perverso, haciéndose caja de resonancia de la grotesca propaganda que las autoridades desean colocar o, en el peor de los casos, como gratuitos mensajeros de una de las bandas que festinan ver cocido a balazos al ex jefe militar del Cártel de Sinaloa.
En Sinaloa, tierra natal de Beltrán Leyva, o en Morelos, su sede de operaciones desde el violento rompimiento con Joaquín El Chapo Guzmán, el atrevimiento de una portada de estas características habría sido una estupidez o un suicidio por las fibras sensibles que seguramente toca o por el desafío que, al menos en apariencia, lanzan las imágenes.
Queda claro que los medios en la Ciudad de México se asumen invulnerables, lejos del alcance de la furia del narcotráfico; se permiten el lujo de anteponer el interés comercial (la sangre vende) a criterios editoriales y pautas éticas que obligarían, en una primera instancia, a respetar la dignidad de la víctima y sus familiares, y en un segundo tiempo, si aún se decide publicar, a hacerlo con el debido contexto en atención al legítimo interés de los lectores por tener información completa.
No puede soslayarse que al proceder en este sentido se corre un riesgo; el medio compromete la integridad de reporteros, editores, fotógrafos y otros trabajadores de su planta laboral, pone en peligro sus instalaciones y su propia operación. Debería tomar responsabilidad por ello. Hay que entender que nada hace diferentes a los diarios del Distrito Federal de los del resto del país, ninguno de ellos está exento del ataque de grupos y personajes a quienes agravia la alteración de la escena realizada por la Armada de la que se han hecho cómplices. Los periodistas están usando un lenguaje de otros, aceptando la agenda que intenta imponer una autoridad que dice estar en “guerra” y que usa los juicios sumarios y mediáticos contra supuestos delincuentes a quienes no logra poner en la cárcel por la vía de las leyes.
La Marina niega categóricamente cualquier participación en el montaje. ¿De parte de quien, entonces? A alguien se le está haciendo el trabajo sucio, eso es indudable.


El Economista… detalles de su relanzamiento
7,Diciembre 2009, 2:31 pm
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A un año de que Jorge Nacer asumió el control de El Economista, el diario decidió, de una vez por todas, poner fin a la era marcada por el director fundador, Luis Enrique Mercado, cuya época —se quiera o no— seguía siendo punto de referencia al juzgar el trabajo que se venía haciendo en el matutino.
Este lunes, el principal diario económico de la Ciudad de México salió a las calles con un nuevo cabezal, un rediseño en sus páginas y un reacomodo de sus secciones con el objetivo de crear un nuevo concepto de imagen y marca. A estos movimientos se suma la firma de alianzas estratégicas, con el diario español El País y W Radio, con lo que los suscriptores del diario mexicano comenzarán a recibir también un ejemplar del rotativo español, al tiempo que su equipo inició colaboraciones en el espacio radiofónico conducido por Carlos Puig.
Asimismo, como un valor agregado para los suscriptores, los directivos de El Economista conformaron una alianza editorial con Ignacio Rodríguez Reyna para que la revista Emeequis se distribuya junto con el periódico, cada lunes, sin costo alguno. Este acuerdo funcionará en dos sentidos: uno de los principales logros de la administración de Luis Enrique Mercado fue lograr un público de más de 30 mil suscriptores. Si las cifras que hoy sostiene Jorge Nacer (de 37 mil ejemplares auditados) son reales, no solamente el diario podría ver un crecimiento en su circulación y generar mayor interés gracias sus subproductos, sino que Emeequis, hoy prácticamente sin ingresos publicitarios, podría garantizar un mayor número de ejemplares y de impactos para sus anunciantes y garantizar su supervivencia.
El nuevo concepto tiene la intención de poner al diario financiero en la lucha por la tercera posición de influencia, después de El Universal y Reforma, ante el agotamiento que acusan proyectos como Milenio o ante productos anquilosados como La Jornada y otros emergentes como La Razón. El objetivo es, pues, proyectar una imagen de renovación y de inversión decidida en medio de la crisis de los medios impresos.
Pero lo cierto es que al interior las cosas son diferentes… Hasta la semana anterior, previo a la fiesta de relanzamiento en el hotel St. Regis frente a decenas de miembros de la clase política del país, la redacción estaba siendo sometida a una política de austeridad (propiamente se habla de carencias) que afecta de manera sensible elementos básicos de la operación diaria. Asimismo, pese a lo que se logró proyectar en esa fiesta, durante las últimas semanas existió una absoluta descoordinación entre la Dirección del periódico, la llamada Subdirección de Innovación Gráfica y el departamento de Mercadotecnia, de modo que muchos elementos de lo que hoy se hizo visible, prácticamente se concretaron con el tiempo encima.



Sinceridad
29,Octubre 2009, 11:52 am
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Hay muchas cosas que se pueden aprender del narcotráfico. Es un sector que ha aprendido a identificar los mercados y crear la logística para atenderlos… Lo han hecho sin subsidio, ése es el tema.

Jeffrey Max Jones, subsecretario de agronegocios de la Sagarpa, al proponerle a campesinos un modelo de negocio productivo.



No sólo Fox es un lego
29,Octubre 2009, 11:50 am
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Como diría un admirado guatemalteco, por lo menos admirado mucho por mí y por mi esposa, Ricardo Arjona “El sur también existe”…

Felipe Calderón, presidente de México, cuya cultura general sólo le da para elaborar símiles de futbol soccer y atribuirle a un cantante cursi una frase de Mario Benedetti.