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Los desarrapados de El Universal
24,Mayo 2008, 1:07 pm
Archivado en: Prensa escrita

Hace unas semanas nos referíamos aquí a los cambios que han venido sucediéndose al interior de El Universal, la desaparición del suplemento Confabulario y la extinción, o mejor dicho asimilación de la sección cultural en un mazacote que habrá de llamarse “Bienestar, Cultura e Internet”. Sin embargo, el tema que mayor enojo ha generado en los pasillos de la empresa es el de las nuevas reglas de vestido dentro de las instalaciones, establecidas con base en la imagen que los ejecutivos desean proyectar.

Ciento sesenta y dos personas en la Redacción del diario han firmado una carta dirigida al Departamento de Relaciones Industriales, con copia para Raymundo Riva Palacio, su director Editorial, y Juan Francisco Ealy Jr., director general de El Universal. Se trata de un texto inteligente y desapasionado, que expone razones, que no establece una negativa a la decisión de los directivos, pero que sí pone sobre la mesa los desiguales compromisos que asumen una y otra parte. Los trabajadores en general no sólo han perdido beneficios como el comedor a que tenían derecho, no sólo deben olvidarse de ajustes salariales ante los crecientes gastos que la empresa realiza para convertirse en un instrumento multimedia, sino que ahora son vistos —permítanme la expresión— como desarrapados a los que hay que sancionar para que no vistan inapropiadamente. Por supuesto, después de un mes, nadie arriba ha respondido a la petición que algunos compañeros me han permitido reproducir a continuación:

Adaptarse a las exigencias de un mundo cambiante, más que necesario, es ya un asunto de elemental supervivencia, y en el ámbito de la prensa escrita esto se hace patente a diario. Nos hemos visto obligados a poner un pie fuera de aquel universo de papel al que estábamos tan acostumbrados para empezar a pisar con fuerza en el terreno de lo virtual; hemos aprendido a traducir la prosa periodística a los más disímiles lenguajes multimedia, y nos hemos lanzado a la cruzada de aumentar el número de lectores pese a vivir en una sociedad en la que abundan quienes creen que la lectura sirve de muy poco.
Las personas que trabajamos en la Redacción de El Universal bien sabemos que lanzarse a esta empresa requiere compromiso, dedicación, preparación, respeto por nuestra casa editorial y el lector, y quizá una pizca de osadía; lo que no comprendemos es qué papel juega en esta ecuación un nuevo código de vestimenta ni cómo esto impactará en la calidad de lo que se publica en las rotativas día con día.
La circular que se repartió el miércoles entre el personal establece que esta medida tiene por fin el dar al exterior una apariencia de mayor profesionalismo; sin embargo,antes de plantear siquiera esto, ¿no sería mejor hablar de un profesionalismo basado más en la esencia que en la mera apariencia? Es cierto que nuestra labor conjunta nos ha mantenido en un lugar puntero dentro del periodismo mexicano, pero aún nos falta mucho por conquistar y todavía más por demostrar, aunque en el campo de la noticia, no en el del corte y la confección.
El reto está frente a nosotros y no nos arredramos, por el contrario, eso nos alienta a mejorar cada día y nos obliga a observar una rigurosa correspondencia entre nuestros deseos de superación profesional y lo que hacemos desde nuestros puestos en la Redacción, pues a fin de cuentas la coherencia se demuestra al mantener la menor distancia entre lo dicho y lo hecho; es por ello que nos sorprende ahora que el mismo medio que ha prestado sus páginas como tribuna para criticar a gobiernos estatales que amonestan a sus empleadas por usar minifaldas y demás vestimentas sancionadas por las buenas conciencias, hoy busque imponer medidas tan parecidas a las que antes eran blanco de sus objeciones. Recordemos que toda crítica que no esté respaldada por un cuidadoso examen autocrítico no es más que vacuidad retórica.
Sabemos que los tiempos son difíciles y en ese entendimiento hemos padecido el ver cómo compañeros cercanos se han ido por recortes de personal; cómo desaparecen prestaciones que en algún momento nos parecieron vitales, y cómo la posibilidad de un aumento salarial parece cada día más lejana: las pérdidas han sido en todos los frentes, el afectivo, personal y financiero, y no por ello hemos sacrificado nuestra entrega al trabajo ni al ideal periodístico. Considerando lo anterior, quizá hablar de un código de vestimenta parezca algo nimio, pero no lo es para aquellos que se verán obligados a desembolsar gran parte de su quincena en adquirir la vestimenta sugerida, o para quienes, por algún descuido al vestir, se les descuente parte de su salario, pese a que esta sanción está prohibida por la Constitución en su artículo 123, fragmento XXVII, apartado f, donde se señala que “serán condiciones nulas (…) las que permitan retener el salario en concepto de multa”.
Entonces, ¿por qué no en vez de imponer códigos, apelamos a uno de los valores que siempre han guiado a El Universal, el del diálogo, y trasladamos la discusión a otros terrenos? ¿Por qué no en vez de debatir cómo debemos vestirnos analizamos qué actitudes hacia el trabajo debemos cobijar y qué estrategias informativas hay que promover? ¿Por qué no nos dejan demostrar que, más que gente que se ponga su mejor camisa de vestir, saco y corbata, lo que realmente este periódico necesita es gente que en realidad se ponga la camiseta?
Los abajo firmantes pedimos la no aplicación del código de vestimenta por considerar que se trata de una mejora laboral meramente cosmética, aunque reconocemos su permanente inventiva y disposición a proponer; por ello, los invitamos a emplear esas cualidades en la promoción de mejoras laborales que realmente tengan impacto en la calidad de vida de los trabajadores y en la excelencia que buscamos llevar a las manos nuestros lectores a diario.
Redacción de El Universal

 


1 comentario por mucho
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Es el colmo, literalmente el colmo, que el periodico a nivel Nacional que se supone ser un poco mas abierto y menos conservador, dedique su tiempo a proponer, inponer o sugerir un codigo de vestimenta para la “buena imagen” del periodico. Pienso que ha estas alturas los directivos del periodico deben tener en cuenta como mejorar el periodico y como mejorar el bienestar de sus trabajadores. Pero supongo, que quien tiene tiempo para hacer este tipo de propuestas no le interesa mucho mejorar -pues siempre hay manera de mejorar- la calidad a nivel general. Y por si este fuera poco, nos quitan la seccion Cultural, sera porque piensan que nuestro pais no merece una seccion de este tipo, por que no deja las suficientes ganancias por que los lectores no son suficientes, o por que simplemente a la misma directiva no le interesa leer la seccion Cultural. Que sera?

comentario por taira




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