Iniciativa México o ganarle al desánimo

Este lunes, televisoras, radiodifusoras y diarios mexicanos encabezados por Grupo Televisa, presentaron Iniciativa México, un proyecto que según sus creadores “busca rescatar al México dinámico y emprendedor”, al tiempo que pretende, ambiciosa, “una reflexión profunda sobre la responsabilidad de los mexicanos en el curso favorable de México”. Sin embargo, cuando se le mira fuera del contexto de los discursos de encomio y autoelogio de los empresarios participantes, la iniciativa está lejos de ser el “acto sin precedentes” que mencionó el presidente de Tv Azteca, Ricardo Salinas Pliego, en su discurso.
Iniciativa México se reduce a un certamen de proyectos de acción social o ambiental, de los cuales sólo uno será premiado con 2 millones de pesos, mientras que otros cuatro, recibirían un millón. La seriedad del procedimiento para calificar las propuestas es cuestionable, pues según se desprende del texto de la convocatoria, éstas no ganarán (al menos no en principio) por su viabilidad, sustentabilidad, su utilidad pública ni sus cualidades técnicas, sino por la simpatía que logren generar en el público, lo cual sirvió, por ejemplo, para decidir en su momento si Jorge Kahwagi permanecía o era expulsado de la casa de Big Brother.
En el acto de presentación, realizado en el exconvento de San Hipólito del Centro Histórico de la Ciudad de México, Emilio Azcárraga Jean y Salinas Pliego tomaron como suya la preocupación no pocas veces manifiesta del gobierno federal de anteponer “noticias de soluciones y generosidad” a las noticias de problemas y violencia. El compromiso mayor que ambos asumieron, junto con los otros medios participantes consiste en —poca cosa— transmitir de agosto a octubre un programa semanal, publicar notas y videos en diarios y sitios de internet, sin obligación extra alguna en lo que se refiere a espacios, duración o jerarquía.
En su columna del martes, Carlos Loret, uno de los conductores del evento, asegura que los denuestos a lo presentado horas atrás provienen de que la Iniciativa México empodera al ciudadano. ¿Basado en qué? En el hecho de que ni partidos ni gobiernos aparecen de manera visible, aunque se inscriba en las actividades oficiales del bicentenario. El análisis del periodista está lejos sin embargo, de reconocer, como sí lo hacen otros, que de nueva cuenta son los medios quienes “definen los mensajes y pretenden que el público los haga suyos”.
Lo grave de esto, en todo caso, es la suma de instituciones de educación pública como la UNAM y el IPN a una “cargada” acrítica en favor de una campaña que presume estar sembrando una semilla o detonando una reflexión profunda sobre la responsabilidad de los ciudadanos en el futuro de México, y que olvida a golpe de frases optimistas lo que las facultades y escuelas de educación superior hacen todos los días, generando proyectos sustentables que las más de las veces se ven frenados por los aparatos burocráticos.
Al final, queda la impresión de que Iniciativa México intenta ganarle en los medios a la percepción de desánimo generalizada en el país. Aun cuando algunos de los convidados al lanzamiento en el exconvento de San Hipólito consideran que la idea de Emilio Azcárraga Jean y sus asesores “podría conseguir el cambio que la transición democrática no consiguió”, nada de lo expresado parece abrir un espacio a los ciudadanos que no participan en el concurso, ni visos de cómo el país verá su rumbo redefinido a partir de que se abra una línea 01 800 para votar por los emprendedores.
Suena poco probable que esta bolsa de 6 millones de pesos a repartir sea el parteaguas histórico al que se refiere Javier Aguirre en el spot televisivo en el que habla de los cambios que se dieron en 1810 y 1910. No hay nada en los mensajes difundidos que convenza de que nos estamos jugando el futuro. Hay, sí una clara intención de imbuir en la gente una actitud optimista basada en el voluntarismo, en el olvido del pasado y del presente mal conducido para apostar sólo por la entelequia del futuro. Que esa idea sólo pueda ser transmitida a través de un referente como el futbol y la Selección Nacional, habla del pobre concepto en que se tiene al público, pero al mismo tiempo dice mucho de su autor intelectual, el presidente de la República.
La iniciativa nació muerta porque con excepción de quien entre a la disputa por el dinero, al resto de los mexicanos, muchos de los cuales han sido tomados por el desánimo y la desconfianza, le significa muy poco lo que no se ubica como tema en su agenda cercana.
Advertisement

3 comentarios to “Iniciativa México o ganarle al desánimo”

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.