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Emeequis y la leche con caca
A inicios de junio, el diario Imagen de Zacatecas denunció por varios medios lo que parecía ser un castigo a su línea editorial por parte del gobierno de Amalia García. Lejos de iniciar un debate de mayor dimensión sobre la asignación inequitativa, arbitraria y poco transparente de publicidad por parte del Estado, la familia Mercado, propietaria del diario, prefirió reducir la cuestión al indigno reclamo de su parte del pastel, dejando claro que 25 por ciento de sus ingresos y la salud de sus finanzas proceden de la publicidad estatal.
Más que garantista, el que el fundador de Imagen, Luis Enrique Mercado, fuera además candidato del PAN a una diputación federal por Zacatecas, hizo que el conflicto se tornara político, vulgar.
La revista Emeequis entró al mismo juego interesado de auditar los pasos de la actual administración. Previo conocimiento de la familia Batres, se lanzó una campaña de denuncia de las veleidades de Amalia García y su hija, la senadora perredista Claudia Corichi García.
Un reportaje irreprochable, publicado en su edición 176 y firmado por Humberto Padgett, revela cómo un grupo de constructores que remodeló sin costo alguno la casa que hoy habitan la gobernadora y su hija, y los cuales habrían gastado 10 millones de pesos en la obra, posteriormente recibieron contratos de obra pública por cerca de 900 millones de pesos. En el texto queda claro que cerrar la llave de los recursos estatales a los medios que no se portan bien, como Imagen, es política corriente en la casa de Gobierno.
Sin embargo, Emeequis parece mirar sólo en la dirección que una de las pandillas del PRD parece indicarle. Algunos ahí dentro han dejado de hacerle gestos a la leche con caca (otros la beben desde hace años) para hacerse amigos del repugnante lechero que hoy pide a los servicios de salud mirar lo mal que se hace el queso en Zacatecas, mientras prefieren ignorar, por ejemplo, los montos económicos que la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal (a cargo de ya saben quien) destina a “medios amigables” a través de algunos de sus programas.
Lo malo de esto es el olor que se percibe desde fuera.


Índigo y sus anécdotas

Hace poco menos de un año, en su edición 1643, Proceso publicó un largo reportaje de Ricardo Ravelo cabeceado en portada como “Eduardo Bours: narcopoder en Sonora”, cuya parte sustancial se refería a una investigación de la PGR a personajes cercanos al gobernador Eduardo Bours bajo el supuesto de que estarían operando una amplia red de narcotráfico y narcomenudeo, solapados y protegidos por el propio mandatario. Específicamente, el texto aludía a la relación de su jefe de escoltas con el grupo de los hermanos Beltrán Leyva, la implicación de al menos 24 tractocamiones de la empresa Bachoco, propiedad de los Bours, en el transporte de droga como mariguana, cocaína y crystal, así como la adquisición de tierras y la construcción de zonas hoteleras que podrían estar siendo pantalla de actividades como el “lavado de dinero”. Menos de una semana después, Reporte Índigo le abrió sus páginas y su edición multimedia al gobernador, a través de una entrevista en la que Bours no sólo presume dos casos en los que sus agentes estatales resultaron “más efectivos que los cientos de elementos de la PFP y la AFI distribuidos en el país para combatir al narcotráfico”, sino que asegura tener garantías de su “tocayo”, el procurador general de la República, de que no existen indagatorias en su contra. Ni reportera ni entrevistado se acuerdan de la averiguación previa PGR/SON/HM-UMAN-LL/338/2007, así que buena parte de la conversación se centra en una tesis: la intención de erosionar el proyecto electoral de Eduardo Bours rumbo al 2012.

Vale la pena, por eso, dedicarle unos minutos a la columna de hoy de Raymundo Riva Palacio, en la que se refiere a la cobertura de Reporte Índigo en varios casos y a la incuestionabilidad que el título de periodista está regalando a medios y redactores, blindándolos —más importante aún— de la crítica del gremio.


La vendetta contra Luis Téllez

La subsecretaria de Comunicaciones Purificación Carpinteyro fue obligada a dejar su oficina a finales de enero, a poco menos de cinco meses de haber llegado a ella. Alegando diferencias “irreconciliables” con el titular de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, cuyo puesto, se sabía, quería para ella, se atribuye a Carpinteyro haber operado a favor de MVS en el caso del refrendo de sus concesiones vencidas en Guadalajara y Monterrey. Pero las versiones de su salida incluían también actos ilegales como la intervención de llamadas telefónicas y correos electrónicos de su jefe.
Caso curioso. La mañana de hoy en la emisión matutina de Noticias MVS, a cargo de Carmen Aristegui fue dada a conocer una conversación informal entre el secretario Téllez y algunos amigos, grabada en el buzón de un celular, en la que afirma que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari se había “robado” la mitad de la partida secreta a la que tenía acceso como jefe del estado mexicano.
Diana Isabel Pando, quien entregó la grabación a Aristegui y su equipo, hizo públicos también correos electrónicos en los que Téllez le pide y ella se niega a borrar los 16 minutos registrados en el buzón del teléfono, y aseguró haberse puesto en contacto con Salinas, en el reino Unido, para darle a conocer el material que tenía en su poder.
Más allá de la discusión baladí sobre la partida secreta del presidente —retomada por Reporte Índigo—, el punto era mostrar al titular de la SCT como un desleal a Salinas de Gortari y a su esposa Ana Paula Gerard, quien lo introdujo en el círculo cercano del primero.
Llama la atención que en los minutos dedicados al asunto, la periodista nunca preguntara a Pando si conocía o había tenido contacto reciente con Purificación Carpinteyro ni aludiera nunca a las supuestas intenciones golpistas de la funcionaria; mucho menos se explica que haya quedado en el aire la pregunta de por qué hasta ahora, por qué no antes. Carmen también debe una explicación.


Por Esto!: especulaciones e inconsistencias
30,Enero 2009, 7:35 pm
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El pasado 26 de enero, el diario Por Esto! quiso sorprender con una supuesta revelación de “fuentes oficiales del Ejército Nacional Mexicano” que afirman, sin más, que Juan Camilo Mouriño piloteaba el avión que se desplomó la tarde del 4 de noviembre minutos antes de aterrizar en la ciudad de México.
El texto, firmado por Renán Castro Madera y Gerardo Reynoso intenta presentar como novedad hechos conocidos e incluso habla de grabaciones “ocultadas” por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que confirman que una tercera persona estuvo en la cabina durante el vuelo del Learjet 45 de San Luis Potosí al Distrito Federal y que “tanto el Ejército Nacional como la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO)”, cuentan con elementos suficientes para determinar que era ex secretario de Gobernación.
Lejos de atribuirle toda la responsabilidad de la versión a fuentes inidentificables, Por Esto! presenta como su prueba más fuerte una transcripción del contenido de la Caja Negra del avión en la que se registra una voz masculina que entra a la cabina y saluda a los pilotos, bromeando con ellos: “Ora sí ya vine a manejar”.
El reportaje no sólo alude a una grabación conocida y dada a conocer desde noviembre pasado, sino que pide al lector aceptar, sin ninguna prueba, que en un punto arbitrariamente decidido de la conversación Juan Camilo Mouriño releva en el mando al capitán Martín de Jesús Oliva. Sin ningún estudio que respalde las afirmaciones, simplemente se decide que la voz es del funcionario fallecido y que él, además “fue el responsable del avionazo”.
La falta de rigor de los redactores es notable, lo mismo que su ambigüedad; se habla del “Ejército Nacional Mexicano”, no de la Secretaría de la Defensa Nacional, al tiempo que se omite mencionar por qué la SIEDO aparece como fuente de una indagatoria que nunca atrajo. Para quienes no hacen periodismo es fácil dar crédito a versiones como ésta, publicar y 24 horas después advertir las inconsistencias. Como ya he dicho, así cualquiera.


500 voces contra la estupidez de Alfredo Jalife

Con el apoyo y las firmas de 500 de mexicanos, el pasado 19 de diciembre fue pagado en el diario La Jornada un desplegado que llama la atención sobre un texto de Alfredo Jalife-Rahme en el que se insinúa que los recientes ataques terroristas en Bombay dirigidos contra civiles en la estación central, un hospital y dos hoteles de lujo fueron obra de “la banca israelí-anglosajona” con el fin de repatriar los capitales a Estados Unidos y revaluar artificialmente el dólar.
Claramente y sin ambigüedades, se explica cómo Jalife ha usado por años su columna para hacer generalizaciones insidiosas contra personas cuyo “pecado” es su origen o su identidad judía y se traza un paralelo entre sus artículos y los libelos usados en el siglo XIX que acusaban al pueblo judío de planear el control del mundo a través de todo tipo de acciones criminales.
Al colaborador de La Jornada le han salido de inmediato defensores que ya señalan a “un grupo de la comunidad judía” como culpables de intentar perpetrar un acto inhibitorio de la libertad de expresión. Lo cierto es que el autor, como ya se ha señalado en otras ocasiones acerca de su prosa furiosa, relaciona todo mal, injusticia e iniquidad con el pueblo judío, aunque para no parecer un absoluto canalla emplea “sutilezas” como usar israelí como torpe sinónimo de judío (lo que lo lleva a catalogar como israelí a quien no lo es) o referirse a sus interlocutores de ese origen con sus dos apellidos —aunque ellos firmen con sólo uno— como una forma rara de reduplicar su efecto sobre el lector.
Nadie exige que Jalife abandone la tinta con la que alimenta sus conspiraciones —aunque no estaría mal recordar que La Jornada ha echado, por razones menos claras, a colaboradores que como dice Arnoldo Kraus sí tenían la ética como motor fundamental de su escritura—. Se trata de evidenciar que ante un caso de secuestro, tortura y asesinato de víctimas, las líneas de Jalife-Rahme (por sus dos apellidos) no son más que la medida de su odio asesino.
No es, como creen los lectores de ese periódico, una avanzada judía contra un crítico que brega a contracorriente. Además de Enrique Krauze, Sara Sefchovich, Jorge Castañeda o el mencionado Arnoldo Kraus, entre los 500 firmantes se encuentran escritores, artistas, científicos, defensores de derechos humanos y académicos como Juan Villoro, José Emilio Pacheco, René Drucker Colín, Carlos Monsiváis, Marta Lamas, Héctor Aguilar Camín, Roberto Blancarte o Javier Garciadiego, entre otros.
Se trata de exhibir a un sujeto que usa la pluma para animar odios y que además es profesor universitario, que se pone en evidencia al escribir con toda seriedad y a manera de gran revelación que “el mayor estafador del mundo, el banquero israelí” (mentira, es estadounidense) Bernard Madoff manejaba los fondos del Mossad israelí y ofrecer como fuente una publicación humorística que al final de la nota advierte en letras rojas: “La historia precedente es una sátira o una parodia. Es totalmente ficticia”.
A esas 500 voces contra el encono homicida, agazapado en la prosa abigarrada de Jalife-Rahme, sumo la mía.

Para leer más: Contra la judeofobia/ Miguel Ángel Granados Chapa



Errores de edición y falta de ética en Noticieros Televisa
16,Julio 2008, 2:59 pm
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El 2 de julio pasado, en el noticiario Primero Noticias, fue transmitida una nota de casi cinco minutos relativa al foro número 14 realizado en el Senado de la República en torno a las iniciativas de reforma al sector petrolero. Un minuto con 41 segundos y tres minutos con 30 segundos; dos tomas abiertas en las que puede verse a los anfitriones de los encuentros, es decir, los miembros de la Comisión de Energía del Senado y el presidente de la Mesa Directiva, el senador Santiago Creel, quien es “borrado” en la imagen.

La Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) hizo un extrañamiento y solicitó una explicación a Televisa por haber “alterado” las imágenes, con esas palabras.
La división de Noticias de Televisa a cargo de Leopoldo Gómez asegura que la anulación evidente del senador panista es “un error de edición” y afirma que ya se han tomado las medidas pertinentes para que no se repita este tipo de “errores” que —continúa el propio Gómez— “comprometen nuestros propios criterios informativos”.
En lo absoluto. Monitoreos de la Cámara de Senadores revelan que después de la aprobación de la reforma constitucional en materia electoral el pasado septiembre, los criterios informativos de Televisa y TV Azteca se modificaron traduciéndose en una baja cualitativa y cuantitativa de la información relacionada con el Senado. De tal manera, Televisa sólo estaría siendo congruente en su aplicación de castigos selectivos, al negarle pantalla a quienes considera sus enemigos.
El incidente no mereció esta vez una de las reacciones indignadas de Joaquín López Dóriga, quien ha admitido que ya no tiene tiempo para Creel (pero que sí lo tenía cuando era secretario de Gobernación); entanto que para Ciro Gómez Leyva (quien ahora comparte espacio en Televisa con Leopoldo Gómez y López Dóriga) el caso parece haber quedado en una mera anécdota en la que la televisora es incluso digna de encomio por su humildad para corregir.
Detrás del silencio de periodistas y del “error” de Televisa —si no era a Creel, entonces seguramente querían borrar a alguien más— está la revancha contra quienes impulsaron y aprobaron los cambios en materia electoral que limitan a los partidos y prohíben a particulares contratar spots en televisoras, con una pérdida valorada en más de 3 mil millones de pesos en utilidades para los concesionarios de radio y televisión.
Hemos visto a las televisoras asegurar que la libertad de expresión peligra —Tv Azteca lo repite a diario, aunque a diez meses de aprobada la legislación no puedan aportar un solo elemento de que los mexicanos vivamos esa regresión al totalitarismo—, pero como bien advertía ayer Gabriel Sosa, son estas prácticas y no la imposibilidad de comprar spots durante campañas electorales, lo que pone en riesgo la libertad de expresión y lo que trastoca nuestro derecho a la información.



¿Plagio?
Días atrás se dio el inusual caso del mexicano Alonso Álvarez Barrera, quien con el corto Historia de un letrero, se hizo merecedor del premio Special Cannes 2008, en el marco del Short Film Corner.
El miércoles, en el noticiario Primero Noticias, de Televisa, Carlos Loret de Mola dio acuse de recibo de un correo electrónico en el que alguien “denunciaba” la existencia de un corto español llamado Una limosna, por favor, que participó en 2006, en la IV edición de Notodofilmfest.com, Festival Jameson de Cine Destilado, con una duración de apenas 30 segundos, pero casi identico en su temática. De inmediato salió la acusación: plagio.
La animosidad mostrada por Loret esa mañana contrasta con lo que hoy declara el cineasta español Francisco Cuenca Alcaraz, director de Una limosna, por favor, quien de un plumazo podría haber puesto fin a el linchamiento televisivo que apenas comenzaba. El español explicó que el tamaulipeco pudo haber tenido la misma iniciativa que él: haber leído una historia que circula en la red, en una de tantas cadenas mandadas por correo electrónico, en una presentación de Power Point.
La cosa es que ni Álvarez ni Cuenca parecen ser los únicos en haber desarrollado la misma idea, pues incluso una empresa de publicidad de origen hispano y radicada en California, Tayrona Communications la ha empleado en alguno de sus anuncios.
Loret ocupó parte de su espacio de hoy para disculparse por el trato agresivo que dio al joven mexicano la víspera, pero nunca se mostró dispuesto a admitir nada más que eso. El trabajo del mexicano, basado en el mismo mensaje anónimo del que surgió el del cineasta español es mucho más pausado y mejor elaborado (por los requerimientos del certamen en que participó cada uno o por las razones que se quiera).
El periodista —hablo en general— se convierte en canalla cuando actúa así. En particular, Loret —quien podría convertirse en un periodista mejor de lo que él cree— se equivoca y se iguala con otros conductores de la empresa que incurren en arranques de prepotencia, sin asumir los daños causados para después, como el gato, sólo echarles tierra encima. Alonso Álvarez se puede ir a la chingada, ya lo marcaron, ya le dijeron plagiario; televisión miserable, periodismo que daña.