El presidente sucio

De acuerdo con el referéndum constitucional del domingo pasado, mediante el cual se buscaba legitimar la reelección presidencial indefinida en Venezuela, así como varias medidas económicas para desmantelar el sistema capitalista y avanzar hacia la construcción de una economía socialista tan poderosa como la de Cuba, Hugo Chávez tendría que dejar el poder en 2012. Pero no lo hará.
Su reciente discurso en el Palacio de Miraflores pinta perfectamente lo que este “payaso continental” (Carlos Fuentes dixit) es. Más allá de calificar el triunfo del NO a su propuesta como una “victoria de mierda” de la oposición, Chávez piensa en el pueblo como un grupo de desarrapados incondicionales a los que se siente llamado primero a “salvar” y después a sojuzgar. El pueblo es el 49.3% derrotado en las urnas —la falacia de la parte por el todo, dice Froylán López Narváez—; el resto son enemigos.
Cuando advierte a los opositores “prepárense, porque vendrá una nueva ofensiva”, el presidente de Venezuela amenaza, intimida como golpeador envalentonado. Flanqueado por las fuerzas armadas, exige no meterse con ellas y anuncia que llevará a cabo su plan de crear las milicias bolivarianas, que por cierto fue una de las propuestas rechazadas el domingo.
“En próximo referendo para la reforma, que lo vamos a ganar, vamos a ver si van a aceptar la victoria nuestra… no van a poder con nosotros, no van a poder con este pueblo y estos soldados”, dice Chávez. Dos son los mensajes que pueden leerse tras la arenga en cadena nacional:
Difícilmente, un dictador en ciernes como éste acepta una derrota por 1.4% de margen, pudiendo echar a andar la maquinaria oficialista y la represión que le caracterizan, lo que hace pensar que las encuestas que mostraban un triunfo de entre 4 y 6 puntos porcentuales son reales.
Por otro lado, no habría que dejarse engañar por los personeros del gobierno chavista que desde las páginas de La Jornada, en México reproducen estupideces del calibre de que el referendo desmontó el mito de que Chávez es un dictador. El discurso de Miraflores amenaza claramente con realizar los referendos que sean necesarios, hasta que se imponga la voluntad del 49.3%. Y si no, ahí están los militares. Con ellos no van a poder.

Por cierto, el ministro de Información y Comunicación de Venezuela, Willian Lara, justificó a su empleador por calificar como mierda la victoria opositora, sorprendiéndose porque “algunos pacatos (mojigatos) la consideran escatológica”. Bien dicen algunos: no es lo mismo ser pendejo que excretar por la boca.

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