La crisis arrastra a los diarios mexicanos

Zócalo, 108. Febrero de 2008
Forzados por la crisis mundial a hacer ajustes en su operación, los diarios mexicanos podrían encontrarse a la puerta de una etapa que comprometerá su viabilidad y su independencia editorial. En 2009 cerca de veinte periódicos se disputarán una fracción cada vez menor del mercado publicitario, por lo que muchos de ellos tendrán su única oportunidad durante el segundo trimestre del año para conseguir ingresos extras por vía de la propaganda electoral.
En el último año, en México y de manera más notable en la capital del país se presentaron casos significativos de medios impresos obligados a tomar medidas radicales ante el complicado entorno económico.
Durante la primera semana de abril de 2008, agobiado por las obligaciones contractuales con sus trabajadores y acreedores, la casi nula venta de publicidad y el conflicto legal con Grupo Radio Centro, Diario Monitor se vio obligado a suspender sus ediciones de fin de semana a fin de reducir sus gastos. Además de enfrentar una huelga que puso fin a 34 años de servicios noticiosos en radio, los adeudos de José Gutiérrez Vivó con el equipo del diario crecieron hasta alcanzar 22 quincenas sin pago.
El pasado 15 de enero, el empresario quiso adelantarse a los hechos e hizo pública una notificación de embargo por parte del IMSS a las instalaciones del diario en la colonia Doctores, por falta de pago de cuotas obrero-patronales. Personal del Servicio de Administración Tributaria ingresó a la empresa el día 28, sin concretar finalmente una nueva acción de embargo, por lo que la inminente extinción del proyecto periodístico ha entrado en un impasse.
El Centro, de Grupo Editorial Notmusa, intentó imponerse a la complicada situación que vivía desde meses atrás debido a sus bajas ventas e insuficientes ingresos por publicidad; sin embargo, la reducción en la plantilla laboral y en el número de páginas del periódico fueron insuficientes para darle viabilidad. La primera semana de octubre se acordó buscar una medida remedial a la crisis: continuar con las ediciones normales de lunes a viernes, aparecer los sábados con una edición de fin de semana y dejar de publicar el domingo. El ajuste duró apenas una semana; en su edición 583 del 11 de octubre, el diario publicó su despedida; la crisis económica había obligado a cerrar y poner fin al proyecto.
El martes 2 de diciembre, después de once años de presencia en Coahuila, Grupo Reforma suspendió la publicación del diario Palabra de Saltillo. Según los directivos de la empresa, ante el encarecimiento del papel –cuyo precio aumentó 50 por ciento en el último año–, la devaluación del peso y la crisis en la industria de la región para la cual no se ve una solución en el corto plazo, sólo quedaron dos caminos a decir del propio grupo periodístico: “comprometer nuestra integridad editorial o dejar de publicar el periódico”. Optaron por lo segundo.

La prensa financiera
Acostumbrados a ser los comentaristas de la crisis económica constante, los periódicos de corte financiero se convirtieron en actores de la misma. La salida de Luis Enrique Mercado de la dirección de El Economista, en febrero de 2008, obligó no sólo a cambios dentro del diario financiero que incluyeron la designación de Ricardo Medina Macías como director general. Las pérdidas registradas en los balances de la empresa a partir de los movimientos comenzaron a ser objeto de mención en las columnas financieras; pronto aparecieron versiones sobre los acercamientos del presidente del Consejo de Administración, Eduardo Domínguez, con empresarios interesados en la compra del rotativo. Las negociaciones con un grupo encabezado por los dueños de la revista Líderes, Raúl y Jorge Ferráez, con Anuar Maccise Dib, propietario de los diarios Rumbo, Estadio y la revista Cambio, así como con el grupo encabezado por Roberto Alcántara Rojas, dueño del Grupo Toluca, naufragaron. Doce días antes de concluir el año, el empresario méxico-libanés, Jorge Nacer, presidente de la Universidad ICEL, cerró el trato en una operación de alrededor de 310 millones de pesos, cuyos resultados aún están por verse.
Por su parte, después de librar los rumores acerca de que en diciembre se acogería a la Ley de Concursos Mercantiles (equivalente del Capítulo XI de la Ley de Quiebras de Estados Unidos), dada la excesiva carga de sus pasivos que rondan los 300 millones de pesos, El Financiero, aún dirigido por María del Pilar Estandía, habría sido vendido también al grupo propietario de ICEL en una operación por 20 millones de dólares. Desde febrero de 2007 el periódico venía siendo editado por una suerte de outsourcing denominada Servicios Periodísticos Profesionales, que se proponía reducir la presión económica por las obligaciones laborales de la empresa, lo cual no se consiguió.

Entorno complicado
La situación de apremio que empieza a vivirse en nuestro país, es enfrentada desde hace meses por los medios estadunidenses que han recurrido a medidas como la reducción de su personal, la disminución en el número de páginas e incluso del número de ejemplares que se ponen en circulación. Empresas como The Washington Post han optado por la integración de sus redacciones impresa y on line en una sola y, en el peor de los casos, corporativos como Tribune Co., editora de Los Angeles Times y Chicago Tribune, se han declarado en quiebra, incapaces de hacer frente a sus compromisos.
Newsweek, semanario propiedad del Washington Post ha anunciado la reducción de su tiraje de 2.6 millones de ejemplares a 500 mil o hasta un millón de ejemplares, y McClatchy, la tercera cadena de periódicos más grande en Estados Unidos, estaría en puerta de vender su diario The Miami Herald después de haber recurrido al recorte de su plantilla. The New York Times, por su parte, no sólo comenzó a vender publicidad en su portada en un intento por aumentar sus ingresos por publicidad, sino que recibió una inyección de recursos del mexicano carlos Slim, quien le otorgó una línea de crédito por 250 millones de dólares por los que esperaría recibir un 14 por ciento de interés anual. En caso de incumplimiento de la empresa, Slim, quien ya controla el 6.9 por ciento de las acciones del Times, podría hacer válidas garantías que le darían derecho a quedarse con el 17 por ciento de las acciones comunes de la compañía, convirtiéndose en el accionista mayor.
En México, pese a que el modelo de negocio es algo diferente, el escenario comienza a complicarse. A la llegada de Jorge Zepeda Patterson a la Dirección Editorial de El Universal, el pasado 20 de noviembre, se inició una reestructuración con miras a reducir en 25 por ciento los gastos de operación del diario, luego de que a mediados de 2008 se hicieran ajustes al formato para reducir las dimensiones del ejemplar impreso y lograr ahorros en papel; además de adoptar una lógica de austeridad en el uso de recursos, se han eliminado puestos que suponían duplicidades en las funciones, como la existencia de dos subdirectores de Información o la figura de coordinadores de editores. El caso de Grupo Reforma no ha sido diferente y se ha recurrido a recortes en todas sus plazas en un esfuerzo por reducir los costes de sus ediciones diarias de El Norte, Mural y Reforma, luego del golpe que significó el cierre de Palabra.
Los últimos meses tampoco han sido fáciles para Milenio, que hoy subsidia un proyecto televisivo que le significa un fuerte gasto; tampoco para Excélsior, diario propiedad del Grupo Ángeles, el cual además de estar lejos de un buen nivel de ventas que le asegure finanzas sanas en su operación diaria y lo haga un producto atractivo para los anunciantes (de hecho se ha tenido que recurrir al regalo masivo de suscripciones trimestrales), sostiene una abultada nómina de colaboradores que ha forzado a la administración a hacer reiterados recortes de personal.

Prensa en venta
De acuerdo con Francisco Vidal, periodista y autor de Los dueños del cuarto poder (Planeta, 2008), existe un efecto de tres fuerzas que explica la crisis en los medios impresos: la caída en la publicidad; una sensible baja en la lectoría, producto de una menor compra de ejemplares en puntos de venta (a su vez debida al desempleo y las restricciones económicas), y un considerable número de lectores que empiezan a migrar a los formatos digitales.
El autor advierte que hay plena coincidencia entre los analistas acerca de la caída que experimentarán la economía y la demanda. En un año como éste, en el que la información económica y financiera se consumirá de manera importante, los diarios financieros podrían tener el oxígeno que a otros les puede hacer falta, sobre todo si se profundiza la crisis; los demás diarios, asegura, no tendrán más remedio que “prender la veladora electoral”.
Y es que a juzgar por los datos de la Encuesta Industrial Mensual del INEG, la recesión entre las empresas editoras de periódicos se ha profundizado: mientras los ingresos por ventas de ejemplares, anuncios e inserciones disminuyeron 1.4 por ciento durante los primeros nueve meses de 2007 (no obstante que se acababa de vivir un intenso año electoral), en el mismo periodo de 2008 el desplome fue de 2.9 por ciento. El fenómeno es simplista pero real: día a día los transeúntes se detienen ante los puestos de periódicos para mirar los titulares y seguir de largo, sin comprar.
Respecto a lo que podrían significar las campañas electorales de 2009 para la sobrevivencia de varias empresas periodísticas, el también economista lo señala claramente: la prensa está en venta. “Se han relajado mucho los códigos de conducta –no hablemos de códigos de ética, que muchas veces no existen–, de modo que podemos esperar cualquier cosa; lo que veo en las elecciones son medios cada vez más comprometidos con las diferentes facciones de poder, cada vez menos medios y, si falla la propaganda electoral, tal vez podamos asistir a la quiebra de varios periódicos.”
Analista de medios y consultor de estrategias de comunicación, Vidal considera que el error de estas empresas es nunca haberle hablado a la gente sino al poder político como su único interlocutor. “Es una pena pero creo que para los impresos en México nunca hubo la oportunidad de ponerse a la altura de la historia y ahora van a pasar a la prehistoria… ¿Qué periódico impreso conocemos que tenga un programa de creación de nuevas audiencias? ¿Qué periódico tiene un programa para llevar su producto a las escuelas? Es una buena muestra de que la gente no les importa; nunca han entendido esto porque me temo que el negocio de los impresos, como muchos medios, es vivir del presupuesto a la postre.”
Incluso observa serios problemas de gestión en otras áreas.
El negocio de los suplementos –dice– se ha enfocado mal porque el suplemento terminó volviéndose un mecanismo publicitario en lugar de un producto de contenido cuya calidad atrajera, como consecuencia, a la publicidad. Lo mismo los contenidos multimedia cuya oferta y modelo en el caso de los diarios mexicanos, asegura, “no sirve, a la larga no sirve… somos tercos en saturar los circuitos y mal”.
“Integrar redacciones aumenta los costos, no los baja. Tú puedes mandar a un reportero con una laptop con cámara y banda ancha móvil que puede producir para radio, televisión, puede escribir su nota, la cual puede publicarse en impreso o Internet… el asunto son los editores y el cuerpo de auxilio que está detrás tomando esa materia prima para trasformarla en un producto potable para cada medio… Cuando el editor que antes hacía una edición ahora va a tener que hacer cuatro, es una tontería; la calidad del producto va a demeritar, porque los formatos impresos, sonido y video son completamente diferentes y se requieren habilidades específicas para darles forma.”

Por la supervivencia
Vidal ve en los periódicos de nicho una oportunidad mayor; publicaciones de corte económico-financiero u otras como The News, dirigido a un público potencial de 1.5 millones de personas que en México hablan inglés, tienden a ser mejores opciones que los grandes consorcios. Hay evidencia de que en general todos la pasarán mal aunque los periódicos gratuitos que existen podrían sufrir un poco más este año, y es que mientras el resto tiene como vías de financiamiento la venta de ejemplares y los ingresos por publicidad, tabloides como Publimetro y Crónica Vespertino cuentan sólo con esta última como opción de financiamiento. De hecho, observa, el ajuste de precio es una medida que muchos adoptarán durante 2009 para compensar la baja del mercado publicitario, sobre todo el de bienes de consumo, representado por diferentes firmas de tiendas departamentales, telefonía celular y la industria automotriz que, de acuerdo con un informe de Ibope, estarían entre los diez mayores anunciantes de la prensa.
Aún entre los proyectos populares se reconoce que no hay solución a corto plazo y que el agua ya llegó al cuello. El 16 de enero, Impacto, uno de los diarios más jóvenes de la capital, salió a las calles con un nuevo tamaño recortado y un Editorial en el que admite que la situación de apremio les exigió considerar tres alternativas: “La primera, la que todos los editores de diarios escogen casi en automático, aumentar el costo del ejemplar. La segunda, recortar mínimamente su tamaño. La tercera, como muchos, decir adiós.”
Los pronósticos, así se reconoce, no son halagadores. La expectativa es que el panorama empeore y entonces el precio sufriría una modificación, “casi un soplo de supervivencia”.

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2 pensamientos en “La crisis arrastra a los diarios mexicanos”

  1. ¿Qué puede decir acerca del despido de Ricardo Medina como Director General de El Economista? En el directorio ahora aparece Jorge Nacer Gobera como presidente y director general, a pesar de que el señor propietario del periódico jamás ha sido periodista y seguramente no entiende nada del asunto.

    Esperamos que pronto nombren como Director General a alguien que sí conozca de periodismo, ya que Ricardo Medina Macías, en sus tiempos de Director, le tenía aversión a tratar con el personal del diario; nunca se le vio por la redacción, no conocía ni a los reporteros y jamás se paró por la rotativa. ¡Vaya burócrata!

    Saludos.

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