Todas las entradas por Juan Carlos Romero

Federico Arreola y su repugnante periodismo

Federico Arreola miente. Es su negocio. Si consideraciones como la verdad, la ética o la decencia se interponen en la rentabilidad de lo que hace, se deshace de ellos. Desde los distintos espacios que ha ocupado en los medios ha elogiado a los poderosos en turno y ha puesto su pluma al servicio de muchos porque como él mismo admitió después de entregarle a Marta Sahagún la cabeza del director de Milenio Diario, Raymundo Riva Palacio, se arrastra para vender publicidad (Milenio, 2 e febrero de 2002).
Cuando Andrés Manuel López Obrador despuntaba en las encuestas de cara a la elección presidencial de 2006, Arreola vio la suya y comenzó a encontrar en él las mismas cualidades de estadista, el liderazgo y la austeridad que en su momento decía reconocer en Carlos Salinas, Vicente Fox y Ernesto Zedillo respectivamente. Pese a la derrota, al regiomontano le ha ido bien: tras haber sido echado de Milenio, capturó para sus intereses el blog conocido como el Sendero del Peje, que millones de lopezobradoristas usaban para descargar su frustración y lo volvió un sitio de noticias del cual es director; se hizo también en director del semanario El Chamuco y más recientemente estableció un convenio con La Jornada para distribuir en México el diario español Público.
El pasado 19 de diciembre, después del enfrentamiento con la Armada en el que fue asesinado el narcotraficante Arturo Beltrán Leya, Arreola escribió que con la exhibición del cuerpo ensangrentado y cubierto de billetes, el gobierno federal se había colocado al nivel de las mafias del narcotráfico: “Por brutal, cruel y delincuente que haya sido en vida, Arturo Beltrán Leyva no merecía ser exhibido de esa forma. Los derechos humanos de todos deben ser respetados. Si el gobierno no lo hace, pobre gobierno. Miserable gobierno”.
Su doble estándar asomó de nueva cuenta la mañana del pasado lunes 25 cuando Salvador Cabañas, jugador del club de futbol América, fue baleado en un bar del sur de la ciudad. Lejos de lo que el sujeto escribió en su columna del martes, su sitio en internet SDP Noticias no publicó “la noticia de que Salvador Cabañas había sido agredido en el Bar Bar”. No. Contra la ética más elemental y sin respeto por la persona y sus familiares, publicó como noticia un vergonzoso rumor que daba por muerto al futbolista, con una fotografía de la agencia Cuartoscuro (que hoy se asegura fue tomada por un paramédico que la vendió en miles de pesos) que mostraba a éste tendido en el piso, sangrante después de haber recibido un disparo en la cabeza.
Aunque semanas antes había calificado de miserable la publicación de una fotografía similar, Arreola defendió esta vez el valor periodístico de la imagen, la cual cambió horas después cuando el nivel de indignación entre los lectores había crecido en una proporción que ni siquiera él imaginaba. Más aún, aunque intentó responsabilizar al sitio Medio Tiempo de la información sobre la muerte de Cabañas, lo cierto es que su medio había difundido el rumor al menos tres horas antes.
Su interés, pues, no es la información. Arreola usa la fachada de periodista para trabar alianzas, obtener beneficios económicos y cobrar facturas. Como puede leerse en su columna, lo importante es la influencia, los cientos de miles de visitas a la página, lo que dicen los certificadores de internet, sin importar a quien se dañe. Hoy, desmemoriado, defiende el profesionalismo de los medios que deciden hacer pública una fotografía agraviante, cuando antes hablaba de derechos humanos y respeto. Miserable, eso es.

El general que Fox entregó

Milenio Semanal, 17 de enero de 2010
Es mayo de 2007. Ha llovido toda la madrugada. Pasan de las nueve, pero una fina llovizna continúa cayendo terca. La Puerta 8 del Campo Militar Número Uno se abre camino a la populosa zona de El Molinito, a unos minutos del Toreo de Cuatro Caminos, en Naucalpan, que al cabo de un par de años desaparecerá. La reja es apenas custodiada por un par de soldados que soportan el mal clima con una capa impermeable y que se limitan a señalar la mesa que se instala jueves y domingo a unos cien metros de esa entrada.
Ahí cuatro militares se encargan de hacer un primer registro a quienes pretenden entrar, cotejan la credencial de elector con la lista de visitantes que los detenidos en la prisión militar deben pasar semanalmente para poder acceder al privilegio e indagan sobre la relación entre la visita y el preso. Están prohibidos los teléfonos celulares, cualquier grabadora, cámara y cualquier cosa que permita registrar impresiones del lugar.
La prisión se encuentra en el centro del Campo Militar y a ella sólo se llega en un autobús que hace un recorrido de diez minutos por la zona habitacional, los almacenes generales, el batallón de Transportes.
A espaldas del área de Juzgados, la parte visible del lugar, está la cárcel. Se entra a ella por un costado, vía un grueso y enorme portón metálico verde claro, donde un nuevo grupo de soldados de bajo rango, armados, vuelven a hacer las mismas preguntas para verificar la identidad del visitante.
Pero aún no es todo, antes hay que desnudarse, poner la ropa en manos de un vigilante que hurga en los bolsillos y aun bajo las plantillas de los zapatos en busca de objetos y sustancias prohibidas. Sólo entonces, uno puede pasar una primera reja de barrotes que conduce al locutorio y, más allá, al enorme patio y las áreas comunes, cuyos límites están trazados por malla ciclónica. Seguir leyendo El general que Fox entregó

El Economista… detalles de su relanzamiento

A un año de que Jorge Nacer asumió el control de El Economista, el diario decidió, de una vez por todas, poner fin a la era marcada por el director fundador, Luis Enrique Mercado, cuya época —se quiera o no— seguía siendo punto de referencia al juzgar el trabajo que se venía haciendo en el matutino.
Este lunes, el principal diario económico de la Ciudad de México salió a las calles con un nuevo cabezal, un rediseño en sus páginas y un reacomodo de sus secciones con el objetivo de crear un nuevo concepto de imagen y marca. A estos movimientos se suma la firma de alianzas estratégicas, con el diario español El País y W Radio, con lo que los suscriptores del diario mexicano comenzarán a recibir también un ejemplar del rotativo español, al tiempo que su equipo inició colaboraciones en el espacio radiofónico conducido por Carlos Puig.
Asimismo, como un valor agregado para los suscriptores, los directivos de El Economista conformaron una alianza editorial con Ignacio Rodríguez Reyna para que la revista Emeequis se distribuya junto con el periódico, cada lunes, sin costo alguno. Este acuerdo funcionará en dos sentidos: uno de los principales logros de la administración de Luis Enrique Mercado fue lograr un público de más de 30 mil suscriptores. Si las cifras que hoy sostiene Jorge Nacer (de 37 mil ejemplares auditados) son reales, no solamente el diario podría ver un crecimiento en su circulación y generar mayor interés gracias sus subproductos, sino que Emeequis, hoy prácticamente sin ingresos publicitarios, podría garantizar un mayor número de ejemplares y de impactos para sus anunciantes y garantizar su supervivencia.
El nuevo concepto tiene la intención de poner al diario financiero en la lucha por la tercera posición de influencia, después de El Universal y Reforma, ante el agotamiento que acusan proyectos como Milenio o ante productos anquilosados como La Jornada y otros emergentes como La Razón. El objetivo es, pues, proyectar una imagen de renovación y de inversión decidida en medio de la crisis de los medios impresos.
Pero lo cierto es que al interior las cosas son diferentes… Hasta la semana anterior, previo a la fiesta de relanzamiento en el hotel St. Regis frente a decenas de miembros de la clase política del país, la redacción estaba siendo sometida a una política de austeridad (propiamente se habla de carencias) que afecta de manera sensible elementos básicos de la operación diaria. Asimismo, pese a lo que se logró proyectar en esa fiesta, durante las últimas semanas existió una absoluta descoordinación entre la Dirección del periódico, la llamada Subdirección de Innovación Gráfica y el departamento de Mercadotecnia, de modo que muchos elementos de lo que hoy se hizo visible, prácticamente se concretaron con el tiempo encima.

Fracasa el modelo de negocio de El Periódico

Ramón Alfonso Sallard, director de El Periódico, escribía al inicio de su aventura editorial que no hay proyecto periodístico que dure, si detrás de él no existe un sólido proyecto empresarial. La gran oferta de la nueva publicación consistía en una circulación auditada de un millón de ejemplares semanales gratuitos en la zona metropolitana del Distrito Federal, 5 millones de impactos, además de información y publicidad diferenciada para los cuatro diferentes puntos geográficos de la ciudad.
Sin contar los tres números de prueba editados antes de su salida oficial a las calles, El Periódico desapareció como semario después de 14 ediciones y fue relanzado como diario, el 6 de julio, ya con un costo por ejemplar de dos pesos, en una decisión que el director le endosó a los lectores.
Los cambios más recientes incluyeron la designación de Daniela Pastrana como directora editorial, y la suma de colaboradores como Federico Arreola, quien hoy todavía intenta de darle “sentido comercial” al botadero de resentimiento conocido como El Sendero del Peje.
Notablemente propenso a citar para proyectar una mejor imagen de sí mismo, Sallard usa a Albert Einstein para convencer de que la crisis que atraviesa su proyecto es una bendición. El modelo de negocio de la nueva empresa —hay que decirlo así de simple— no funcionó; la amplia circulación de El Periódico no logró convencer a sus potenciales anunciantes y no se entiende a cuenta de qué la gente querría pagar por una publicación afín a facciones perredistas.
En Zacatecas por ejemplo, es clara la cercanía con la gobernadora Amalia García y la intención de aislar a Ricardo Monreal, quien ya interpuso una denuncia por difamación y calumnia contra la publicación, que apenas en junio calificó al grupo cercano al hoy senador como “cártel”. La viabilidad económica de El Periódico parece estar hoy más que nunca ligada a los grupos a los que sirve.
Insidias de a dos pesos, disfrazadas de periodismo libre.

Publirreportajes y portadas a la venta

La promoción política bajo la forma de (antes indistinguibles) notas pagadas no exhibe, como se piensa, el fracaso de la reforma electoral de 2007 que buscaba cerrar el paso al uso de dinero público para financiar proyectos políticos que terminan volviéndose negocios personales y familiares. Evidencia, en todo caso, la nula ética de los dueños de medios que de tanto en tanto llenan páginas de textos indignados ante el abuso de poder o se jactan de poner al descubierto actos de corrupción.
Los publirreportajes del Partido Verde Ecologista de México insertados recientemente en las páginas de TV y Novelas como parte de un paquete que incluyó cientos de spots disfrazados de publicidad de la revista, se replicaron de manera aún más lamentable en algunos semanarios políticos de baja lectura que accedieron a venderle a ese mismo partido su portada y más aún, a convertirse en cómplices de la compra ilegal de propaganda política por parte de ese instituto, disfrazada de oferta periodística.
No extraña que Vértigo lo haga, considerando que para el Grupo Salinas la revista no es más que un instrumento para amplificar diatribas, hacer relaciones públicas con lo gobiernos estatales y federal, cobros de facturas o el impulso interesado de algunos temas. Sus ventas efectivas son hasta 25 veces menores a las de revistas como Proceso, pero en este caso entra en juego otro factor: Ninfa Salinas Sada, hija del dueño de Tv Azteca, encabeza la lista de plurinominales del PVEM en la Cuarta Circunscripción.
Cambio, la aventura editorial de 2001 que buscaba ser extensión de aquella revista de Gabriel García Márquez y Roberto Pombo, murió prematuramente para reencarnar en un ser inferior, en manos del Grupo MAC, como abierta practicante de un periodismo gacetillero. En su número 363, del 12 de abril de 2009, la publicación no sólo sirvió de vitrina del talento como estadista del presidente de Nueva Alianza, Jorge Kahwagi, sino que convirtió a ese partido, en una sola línea, en la cuarta fuerza política del país (ver imagen).
Curiosamente, luego de que el Partido Verde abrió la cartera, en su más reciente edición del 28 de junio, el análisis político de Cambio no sólo ya no se acuerda de Nueva Alianza, sino que prácticamente ve al PVEM convertido en tercera fuerza. Claro, todo esto destacado en portada.
La sospecha sobre una posible venta de publirreportajes queda reforzada de la transmisión atípica de un spot televisivo supuestamente pagado por el semanario, en el que se escucha: “El Partido Verde podría desbancar al PRD de la tercera fuerza nacional. ¿Qué fue? ¿La pena de muerte a secuestradores o la propuesta del Verde de que si el gobierno no te da las medicinas o la educación que te mereces que te los pague? Los bonos de educación y los vales para medicinas ya son una realidad en países como Chile y Argentina”.
Cuánto tardará para que ese periodismo en renta se desgarre las vestiduras dedicando alguna portada al despilfarro de los partidos en las campañas o censuren el uso de los partidos como negocio. veremos.

Una actuación, el apoyo al PVEM y la pena de muerte

Sin margen a equívocos, el pasado viernes, el actor Raúl Araiza dijo en una entrevista radiofónica que no está de acuerdo con la pena de muerte, que parece apoyar en los anuncios políticos del Partido Verde Ecologista de México. De hecho, admitió que fue escogido a través de un casting realizado entre integrantes del elenco de Televisa.
“Dentro de un focus de audición grande de actores, me escogieron a mí y a Mayte (Perroni). Así como si me hubieran escogido Coca-Cola o Marinela, ese es el mismo proceso como actor, como imagen. No tanto meterme a fondo en cuestiones ya políticas, ni representar a fondo a nadie”, explicó.
Sobre el tema en específico de la pena de muerte, el actor, quien admite generalmente haberse abstenido de votar y no entender ni siquiera qué es la Suprema Corte de Justicia de la Nación —que según la propuesta del PVEM sería la que otorgaría la penalidad— consideró: “Imagínate cuántos inocentes podrían perder la vida. Entonces yo no estoy a favor, esto es un castigo más que una solución”.
Con sus declaraciones aparentemente Araiza habría violado el convenio entre Televisa y el Partido Verde, por lo que fue obligado a desdecirse y aparecer en una improvisada conferencia con la diputada Gloria Lavara donde expresó que siempre sí, “yo sí estoy a favor de la pena de muerte, que quede bien claro; yo y 70 millones más de mexicanos”.
Además de admitir que no tiene idea de quiénes son los candidatos de su partido que contenderán este 5 de julio por su distrito, el conductor negó tener un contrato comercial con el PVEM o haber recibido dinero de ese partido por los spots y los publirreportajes insertados en la revista TV y Novelas que se hicieron pasar como entrevistas (lo cual fue sancionado por el IFE el 26 de junio).
Si no un buen actor, Araiza es un estupendo improvisador para montar en horas un papel de agraviado, acusar a los medios de descontextualizar sus dichos y aun para considerarse rehén del “pleito personal” de Carmen Aristegui con Televisa. Lo que no deja de parecer extraño es que si el del Verde fue un casting más, como otros que hacen para comerciales de galletas y refrescos, no hayan existido sobre la mesa varios miles de pesos para el ganador. Alguien ahí está cometiendo un fraude fiscal.

Otros medios ayudan al PVEM a violar la ley

Como parte de la venta de espacios publicitarios a partidos políticos realizada fuera de la ley, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) logró colocar en la revista Tv y Novelas una entrevista con el actor Raúl Araiza —quien junto con la cantante (?) actriz (?) Maite Perroni es la imagen de los spots electorales del partido de la familia González— en la que explica por qué apoya las propuestas del bono educativo, el vale para medicinas y la pena de muerte para secuestradores y asesinos.
El paquete publicitario, hábilmente construido para burlar las restricciones en la ley electoral, que prohíben a los partidos contratar pautas publicitarias en radio y televisión, le ha permitido también al Verde hacer una campaña desleal e insertar numerosos spots adicionales a los que coloca cada hora el IFE disfrazados como anuncio de revista. De tal manera, en las frecuencias de Televisa, pueden verse varias veces cada hora —ya no de manera aislada— los supuestos anuncios comerciales de Tv y Novelas en los que únicamente se destacan las convicciones políticas de Araiza como la oferta más interesante de estas dos semanas.
Aun cuando el partido afirma que Maite Perroni y Raúl Araiza en ningún momento han sido contratados por este instituto político, sino que se éstos acercaron por convicción, y luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación abrió la puerta a la publicidad difrazada de ese mismo partido, en los hechos podrían estarse configurando delitos electorales que la autoridad tendría obligación de atender, así como una posible evasión fiscal de los entusiastas actores que tan activamente promueven el voto verde.